Llastres remocica

24 de octubre de 2010

OPINIÓN
Por Ignacio Sánchez-Vicente
Periodista

Los vecinos de ese Llastres que tanto quiero --aunque algún desprensivo me ocupe la mar, la mía, de vez en cuando-- estaban ayer vitales, expansivos, me atrevo a decir que felices. La llegada de SSAARR los Príncipes de Asturias para hacer entrega del Premio al Pueblo Ejemplar a los que en este día representaban a la colectividad, Eutimio Busta Otero y Faustino Martínez García, era esperada y constituyó toda una fiesta. Yo, la verdad sea dicha, como no quería andar saludando a medio séquito de autoridades, --que parez que ye que ún quier dase a ver-- disfruté del jolgorio disfrazado de cotolla en la ladera de San Telmo, con unos buenos prismáticos que guardaba del Ejército. 

Desde allí mandé un mental pero muy cariñoso abrazo a Eutimio, expresión del llastres laborioso, infatigable, emprendedor, capaz de trasmutar de marino a cocinero, de cocinero a hotelero y de hotelero a dimanizador vecinal. Y a otros muchos llastrinos, con los que tantas veces tengo comentado ésto y aquello, o lo de más allá con la sobriedad de palabras y el buen entendimiento propio de gentes de mar.

Hasta allí, también,  me iban llegando las palabras de Don Felipe, quien, cual buen conocedor del talante duro y, ya dije, emprendedor de los llastrinos, y del apego que tienen a su identidad, dijo que "ese aprendizaje tenaz os ha fortalecido. Y es francamente ejemplar el espíritu de cooperación, el esfuerzo y la creatividad con los que lo habéis interiorizado. También lo es por cómo, sin renunciar a vuestra identidad, habéis sabido investigar y recuperar, preservar y divulgar, además de aquellos valores, también el patrimonio histórico, cultural y artístico, así como el entorno natural y ecológico. Habéis innovado el presente y os proyectáis al futuro, convencidos con razón de que os depara los mejores días". Y no pude estar más de acuerdo con él. 

También los elogió afirmando que "sois un ejemplo para todos de energía e ilusión, de organización y compromiso. Recordad que la ejemplaridad de unos, aunque sean muy pocos, puede llegar muy lejos, a lugares y corazones insospechados. Sois, por tanto, muy conscientes del valor que tiene preservar vuestra identidad y vuestro entorno natural; de la importancia que tiene el conocimiento de la historia y la cultura locales; del valor que para vuestro desarrollo y crecimiento tiene el cuidado de vuestra flota pesquera, amenazada por la fuerte crisis del sector". Y de nuevo no pude estar más de acuerdo.

Y mientras estaba aferrado a las estribaciones de San Telmo, rezando porque no argayase en ese instante preciso la laderona, pensé que hace unos años veía yo a Llastres, la verdad sea dicha, como más metido en sí mismo, más reconcentrado, más gruñón, dicho cariñosamente, con una especie de flema salitrosa de aquél que vislumbra la vejez mientras arrima las manos al rescoldo de los recuerdos de una juventud esplendorosa. 

Pero luego vinieron los chavales de la Serie Doctor Mateo y, !recoña¡ el ambiente se volvió más jovial, como quien diz. Y después, la ilusión del premio Pueblo Ejemplar. Y luego el premio. ¡Toma ya! Y después, la jornada de ayer.

Bueno. Lo dicho. A mí Llastres me parece un pueblo más joven, remocicáu. Con más ganas, más energía, más feliz. Pues que dure mil años. 
  
Por cierto, si ven a un pesquín a medio muro disimulando, vestido de tranviario y con gafas de sol, seguramente sea yo, que la próxima vez iré disfrazado, por si a alguno de mis viejos conocidos no le gustó este comentario y me tira una piedra al pasar. O me tira al agua. ¡Brrrrr!


 

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