Zygmunt Bauman, Alain Touraine, Amin Maalouf, David Julius, Linda Watkins y Baruch Minke llenaron de universitarios y admiradores el Paraninfo y El Milán en sus conferencias
De la transformación del mundo contemporáneo a la lucha contra el dolor, con una parada en la literatura como patria. Son tres de los ejes que centraron las intervenciones de los Premios Príncipe de Asturias Zygmunt Bauman, Alain Touraine, Amin Maalouf, David Julius, Linda Watkins y Baruch Minke, que durante dos días recalaron en la Universidad de Oviedo para compartir experiencias, animar a estudiantes e incluso remover conciencias. Todos ellos dejaron un mensaje de agradecimiento en el Libro de Honor de la institución académica asturiana.
Los sociólogos Zygmunt Bauman y Alain Touraine, que comparten el Premio Príncipe de Comunicación y Humanidades, expusieron ante un público entusiasta algunas de las reflexiones que les han convertido en dos de los máximos exponentes del pensamiento europeo actual. Mayo del 68, la caída del Muro de Berlín, la globalización y la actual crisis económica fueron los cuatro puntos centrales de un encuentro moderado por el filósofo Daniel Innerarity. Profesores, estudiantes y admiradores llenaron el Paraninfo y el Aula Magna atentos al particular análisis de la contemporaneidad de Touraine y Bauman.
Zygmunt Bauman habló de claras diferencias entre los acontecimientos vividos en distintos puntos de Europa en mayo del 68, pero con un significado común. "La sociología moderna nace del terremoto del 68", incidió. Respecto a la caída del Muro de Berlín, Alain Touraine valoró el acontecimiento como "el fin de algo que ya no existía; una vuelta a la realidad" y lamentó que tras ese episodio histórico "no fuimos capaces de construir un modelo europeo". Ambos profundizaron aún más en su espíritu crítico al hablar de la globalización y la crisis. "Ha desaparecido lo social", dijo Touraine, "la mayor parte de los recursos ya no va a la sociedad sino a las finanzas". Por su parte, el autor de La modernidad líquida puntualizó: "Ahora el poder está libre de las restricciones políticas, por lo que veo muy lejos la salvación del Estado".
"Mi primera patria es la literatura"
El escritor franco-libanés Amin Maalouf, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, no defraudó a los estudiantes y profesores del campus de El Milán con quienes mantuvo un encuentro en el que repasó su vida, su obra y sus reflexiones sobre el momento que vivimos. En un aula desbordada por decenas de admiradores que deseaban escuchar a una de las voces más significativas del panorama literario actual, Amin Maalouf recordó sus orígenes familiares, con el descubrimiento de la figura de su abuelo fallecido en 1924, y reflexionó sobre la literatura, "mi primera patria", dijo. "La literatura es actualmente más importante que en otros momentos de la historia porque ahora estamos perdidos", añadió. Acompañado por el decano de Filosofía y Letras, Jesús Menéndez Peláez, y el catedrático de Filología José María Fernández Cardo, el autor de León el Africano, habló de "repensar el mundo", recuperar "la magia" de la palabra Europa, reivindicó la vigencia de Voltaire y Rousseau. Del primero, recomendó recuperar esa luz que brilló en su época y del segundo, un nuevo contrato social, "para los emigrantes, que establezca sus derechos y sus deberes", explicó.
Maalouf respondió a todo tipo de preguntas de estudiantes y admiradores, sobre literatura, actualidad, presente y futuro, globalización.. y confesó que su sabor preferido de helado es "el dulce de leche". El escritor dejó por escrito su satisfacción con el encuentro universitario en el Libro de Honor de la Universidad de Oviedo, donde agradeció el caluroso recibimiento de los estudiantes.
Combate al dolor
Los galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica dieron buena cuenta en un Paraninfo donde ya no cabía nadie, de que son tan buenos científicos como divulgadores. Los bioquímicos David Julius, Linda Watkins y Baruch Minke, considerados referentes mundiales en la neurobiología por su aportación a la lucha contra el dolor compartieron con los asistentes los hallazgos de sus investigaciones, que abren esperanzadoras vías al tratamiento de diferentes tipos de dolor. Tras la bienvenida del rector, Vicente Gotor, y con el neurocientífico Carlos Belmonte Martínez como moderador, los galardonados hablaron durante largo tiempo sobre "El dolor como reto para la Humanidad".
Minke explicó cómo a través de la mosca de la fruta llegó a desvelar qué camino sigue el dolor desde que una célula lo siente y llega al cerebro, mientras que Julius recurrió a la menta y las guindillas para ilustrar el funcionamiento de las células que nos conectan con los sentidos, y Watkins explicó el trabajo de su equipo con las células gliales. "No queremos la falta de dolor, sino la ausencia de un dolor patológico", resumió como broche la investigadora norteamericana.
Los sociólogos Zygmunt Bauman y Alain Touraine, que comparten el Premio Príncipe de Comunicación y Humanidades, expusieron ante un público entusiasta algunas de las reflexiones que les han convertido en dos de los máximos exponentes del pensamiento europeo actual. Mayo del 68, la caída del Muro de Berlín, la globalización y la actual crisis económica fueron los cuatro puntos centrales de un encuentro moderado por el filósofo Daniel Innerarity. Profesores, estudiantes y admiradores llenaron el Paraninfo y el Aula Magna atentos al particular análisis de la contemporaneidad de Touraine y Bauman.
Zygmunt Bauman habló de claras diferencias entre los acontecimientos vividos en distintos puntos de Europa en mayo del 68, pero con un significado común. "La sociología moderna nace del terremoto del 68", incidió. Respecto a la caída del Muro de Berlín, Alain Touraine valoró el acontecimiento como "el fin de algo que ya no existía; una vuelta a la realidad" y lamentó que tras ese episodio histórico "no fuimos capaces de construir un modelo europeo". Ambos profundizaron aún más en su espíritu crítico al hablar de la globalización y la crisis. "Ha desaparecido lo social", dijo Touraine, "la mayor parte de los recursos ya no va a la sociedad sino a las finanzas". Por su parte, el autor de La modernidad líquida puntualizó: "Ahora el poder está libre de las restricciones políticas, por lo que veo muy lejos la salvación del Estado".
"Mi primera patria es la literatura"
El escritor franco-libanés Amin Maalouf, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, no defraudó a los estudiantes y profesores del campus de El Milán con quienes mantuvo un encuentro en el que repasó su vida, su obra y sus reflexiones sobre el momento que vivimos. En un aula desbordada por decenas de admiradores que deseaban escuchar a una de las voces más significativas del panorama literario actual, Amin Maalouf recordó sus orígenes familiares, con el descubrimiento de la figura de su abuelo fallecido en 1924, y reflexionó sobre la literatura, "mi primera patria", dijo. "La literatura es actualmente más importante que en otros momentos de la historia porque ahora estamos perdidos", añadió. Acompañado por el decano de Filosofía y Letras, Jesús Menéndez Peláez, y el catedrático de Filología José María Fernández Cardo, el autor de León el Africano, habló de "repensar el mundo", recuperar "la magia" de la palabra Europa, reivindicó la vigencia de Voltaire y Rousseau. Del primero, recomendó recuperar esa luz que brilló en su época y del segundo, un nuevo contrato social, "para los emigrantes, que establezca sus derechos y sus deberes", explicó.
Maalouf respondió a todo tipo de preguntas de estudiantes y admiradores, sobre literatura, actualidad, presente y futuro, globalización.. y confesó que su sabor preferido de helado es "el dulce de leche". El escritor dejó por escrito su satisfacción con el encuentro universitario en el Libro de Honor de la Universidad de Oviedo, donde agradeció el caluroso recibimiento de los estudiantes.
Combate al dolor
Los galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica dieron buena cuenta en un Paraninfo donde ya no cabía nadie, de que son tan buenos científicos como divulgadores. Los bioquímicos David Julius, Linda Watkins y Baruch Minke, considerados referentes mundiales en la neurobiología por su aportación a la lucha contra el dolor compartieron con los asistentes los hallazgos de sus investigaciones, que abren esperanzadoras vías al tratamiento de diferentes tipos de dolor. Tras la bienvenida del rector, Vicente Gotor, y con el neurocientífico Carlos Belmonte Martínez como moderador, los galardonados hablaron durante largo tiempo sobre "El dolor como reto para la Humanidad".
Minke explicó cómo a través de la mosca de la fruta llegó a desvelar qué camino sigue el dolor desde que una célula lo siente y llega al cerebro, mientras que Julius recurrió a la menta y las guindillas para ilustrar el funcionamiento de las células que nos conectan con los sentidos, y Watkins explicó el trabajo de su equipo con las células gliales. "No queremos la falta de dolor, sino la ausencia de un dolor patológico", resumió como broche la investigadora norteamericana.







0 comentarios:
Publicar un comentario